Un zoom para viajar a la belleza

Un zoom para viajar a la belleza

Michel Pochet es un artista francés que se dedica a la pintura y a la literatura y que nos invita a viajar a través de sus pinturas. Zarparemos el sábado 29 de mayo, a las 16 hora argentina, de la mano del artista. Será un encuentro vía zoom destinado a chicos y chicas de más de 10 años, ideal para ponerle color a nuestro confinamiento.
¿Pintamos?

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Trayectoria de Michel

Pasó su infancia en la isla de Córcega y estudió en París, graduándose como arquitecto.

Se dedica a la pintura desde los 13 años. A medida que crece, dos convicciones se vuelven más insistentes: la vocación artística y la religiosa. “Casi me animaría a hablar de un llamado al arte y a la santidad, o al arte como santidad”.

El descubrimiento de ciertas obras y autores lo atrapan. Primero fue la fascinación con una escultura de Émile-Antoine Bourdelle (1861-1929), discípulo y colaborador de Rodin, y autor del monumento del general Alvear cercano al Palais de Glace.

Más tarde sería decisivo el encuentro con Andrei Rubliov, el artista ruso autor del icono de la Trinidad: ”Creo que uno sólo puede comprender su propio trabajo en diálogo con las obras de grandes artistas”.

También conoce a Maurice Denis (1870-1943) por su consciente visión moderna artístico religiosa, a Van Gogh, a Cézanne, a Matisse al que siente muy cercano, por conjugar arte sacro y profano. Michel prefiere hablar de “pintura sacra”. Cuestión que expresa una experiencia de Dios y no un mero motivo religioso. Muchos paisajes para este arquitecto son sacros, precisamente por mostrar las huellas del paso de Dios.

Una estética por inventar

Michel se siente atraído por San Francisco y por Charles de Foucauld.

Fue decisivo en su vida el encuentro en París con algunas personas que le hablaron de la espiritualidad de Chiara Lubich. Cursaba en ese tiempo sus estudios universitarios y no encontraba una fácil resolución al conflicto interior entre la experiencia de Dios y la experiencia de la belleza. “Era un creyente en crisis, con dudas crecientes, hasta llegué a pensar en la necesidad de crear un grupo religioso que optara por el camino del arte”.

Para él no había otra posibilidad de encontrarse con Dios sino a través de la belleza.

“Pero cuando hablo de belleza –aclara– me refiero a la belleza encarnada, a Jesús, no desde una perspectiva religioso ritualista o clerical, sino de ese Jesús que escandaliza porque vive la experiencia humana hasta la muerte. La muerte de la belleza es lo feo, la pérdida del Padre es el ateísmo. En la belleza del Resucitado todo está presente en otra dimensión”.

La magia mariapolitana

“En la mítica Mariápolis del 59, la intimidad con Dios se separó de golpe del goce estético. Sentía a Dios muy cercano, pero el gusto estético había desaparecido. La naturaleza, que sabía que era estupenda, me resultaba insulsa, como un escenario de teatro. Dios había desaparecido de lo bello. Me quedé desconcertado y turbado. Una voz interior me dijo: deja de confundir a Dios con la belleza, hasta el punto de negar su existencia porque él se te presenta en oposición a la belleza. Cree. Estate atento porque ésta puede ser la última ocasión. Efectivamente en la Mariápolis me dieron la oportunidad de decidir creer en Dios y de elegirlo, poniendo todo lo demás en segundo lugar. Una idea nueva se abría camino en mí: tu arte será vivir María, en el sentido de dar Jesús al mundo. Este será tu sacerdocio, a través de tus obras: dar cuerpo a la belleza de Dios.

Dejando Fiera di Primiero, escribí una carta a Chiara donde le contaba, con detalle, toda mi historia hasta la intuición de mi vocación y le preguntaba su opinión. Ella me respondió epistolarmente: ‘En cuanto a todo lo que me has contado en tu carta, espero poder hablar contigo a fondo cuando nos volvamos a ver, quizás en París. Por ahora continua por el camino emprendido. Seguro de que Jesús, me parece, tiene un designio para ti que se manifestará’”.

El “Centro María”

En octubre de 1961, Chiara habló de un Centro artístico de la Obra, el “Centro Ave María”. Doble, el “Centro Ave”, femenino y el “Centro María”. Para sugerir este nacimiento, Chiara le dio a Silvana Cerquetti el nombre de Ave. En los mismos días, Chiara me pidió un dibujo para unas postales de felicitación navideña. Dibujé una Natividad que también desapareció en el olvido. En realidad Chiara la había elegido, pero se imprimieron con dos errores ortográficos en la felicitación y todas las postales se destruyeron.
Abajo, a la izquierda, Chiara había hecho escribir: Centro María. El Centro María había nacido, junto al Centro Ave, pero había nacido muerto. Para mí este episodio del aborto, por decirlo de alguna forma, del Centro María fue el apólogo de toda mi experiencia artística en la Obra: perder y volver a encontrar para volver a perder más radicalmente.

Me doy cuenta de que donde vivo otros se sienten atraídos a trabajar en el campo artístico. ¿Eres tú en mí quien les anima? Por otra parte ¿qué más da? Si tú no apruebas lo que escribo, pinto, esculpo o creo en otras artes, ¿qué importa? Me importa ser tú. Pero tú ¿ qué eres en mí? Chiara me respondió. “La mejor obra maestra que tú puedes hacer, y la sabes hacer, es esculpir a María en ti. Digo que lo sabes hacer porque, con la gracia de Dios, has llegado a comprender que debes posponer todo para dejar hueco sólo a Dios.

Si excepcionalmente tienes todavía un lápiz, un pincel, un cincel para dibujar, pintar, esculpir, es porque quien te dice la voluntad de Dios ha pensado que eso no es un obstáculo para tu cristificación, sino que además te da una nota de belleza.

Me preguntas – y comprendo tu expresión – qué soy en ti, esto es qué es el carisma en ti; quisiera decirte que deseo repetir mi vida en ti, amar a Dios con todo el corazón, de forma particular como Madre del Amor Bello. Espero que esto te baste y te inspire.”

Después de tantos años consagrados a promover la bondad, y buscar la verdad, aquí estamos, llamados a viajar, aún en medio de este coronconfinamiento. Michel y su obra nos lo permiten: Viajaremos a la belleza, a través de sus pinturas.

Lo haremos desde la plataforma zoom, el sábado 29 de mayo, a las 16 hora argentina. El ID de la reunión es 975 38 03 49 22 y el código de acceso: 09 36 25. Y todos los niños y niñas mayores de 10 años están invitados.

Compartimos este adelanto

https://www.youtube.com/watch?v=kIKcCPbHm1g

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