Para seguir avanzando contra el mal de Chagas

Para seguir avanzando contra el mal de Chagas

El mal es curable, sobre todo si se detecta tempranamente. No es costoso erradicarlo, pero hay que insistir en campañas de mejora de las viviendas y para crear conciencia en la población afectada.

Si bien el mal de Chagas está presente en varias regiones del mundo, incluso en Europa, el mayor porcentaje vive en América latina, con unos 7 millones de infectados y en especial en el Gran Chaco, el territorio más endémico del mundo, que se extiende entre Paraguay, Bolivia y Argentina. Allí encuentra todavía condiciones ideales para que se reproduzca la vinchuca, un insecto que pica a mamíferos para beber su sangre, en viviendas construidas con adobe y paja y con animales en las cercanías.

La picadura de la vinchuca es inofensiva, pero al picar defeca en la piel de la víctima que, al rascarse, permite a un parásito que vive en las heces del insecto, el Trypanosoma cruzi, ingresar en su organismo. Es ésta la modalidad más común que termina contagiando con el mal de Chagas entre el 10 y el 20% de los habitantes de Bolivia, por ejemplo.

Antes de que la enfermedad se manifieste pueden transcurrir años. Y los expertos señalan que en la mayoría de los casos, ni siquiera se verifica. Eso, sin embargo, no le resta gravedad a la enfermedad que está siendo combatida con diferentes campañas, como la que en Uruguay apunta a la erradicación de las viviendas donde se reproduce el insecto. A principios de la década del 2000, en Bolivia se estimaba que en las zonas más afectadas, el 55% de los hogares estaba presente el insecto. Hoy día ese porcentaje se redujo al 3%. En otros países, la incidencia es importante en términos cuantitativos: en México, en 2014 se estimaba que había 1 millón de infectados.

El combate se ha extendido también a la detección del parásito en donantes de sangre, de órganos, de migrantes que dejan las zonas rurales para ir a vivir en las ciudades o, incluso, cambiando de país. En otros casos, las madres transmiten el mal a sus hijos durante el embarazo.

Los medicamentos disponibles hacen que hoy el mal de Chagas sea curable en un 80% de los casos. Si se detecta de inmediato la presencia del parásito, las posibilidades de éxito se incrementan. El mayor problema son los casos asintomáticos, en los que una vez que aparezcan las manifestaciones patológicas los daños producidos no son reversibles, aunque se pueda eliminar el avance del parásito.

La lucha contra el mal de Chagas continúa. Acaso se le presta más atención en los medios de comunicación en Uruguay o en la Argentina, con entidades, públicas y privadas que se dedican a informar. Se habla menos de ello en Bolivia, pese a la fuerte incidencia. Los médicos señalan que la difusión en sectores muy vulnerables de la población, el hecho de que no se perciban los síntomas y algunos efectos adversos que pueden provocar los medicamentos en el paciente, aunque raramente graves, hace que se mire con desconfianza el tratamiento y en muchos casos se evite. La Organización Mundial de Salud incluye el mal de Chagas entre los 18 males “olvidados”, porque afectan a sectores sociales con poca influencia en la opinión pública. Y por ello se convoca a dedicar más esfuerzos y recursos para erradicar esta enfermedad y dedicar recursos que podrán salvar vidas. Si bien en Bolivia se hizo mucho, en México apenas el 0,5% del millón de infectados recibe tratamiento.

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  1. La enfermedad de Chagas, no es erradicable, por tratarse de una zoonosis devenida en antroponosis. No se puede alegar que es curable, porque no hay al presente, test de cura los suficientemente sensibles y específicos como para corroborar dicha cura. Aún así, el tratamiento con parasiticidas en fase aguda (la enfermedad tiene dos fases, aguda y crónica) está indicado en las guías de diagnóstico y tratamiento.

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