Custodiemos la infancia

Custodiemos la infancia

Las denuncias sobre abusos sexuales a niños y adolescentes en el contexto de instituciones deportivas y también en el ámbito del espectáculo sacaron a la luz el aberrante delito de la pedofilia.

Cuando semanas atrás se conoció lo que estaba sucediendo en el Club Atlético Independiente, el mundo del fútbol en particular y la sociedad en general quedaron impactados. Gracias a que una de las víctimas se quebró y contó al psicólogo de las divisiones juveniles, con quien tenía una gran confianza, lo que le estaba sucediendo, pudo conocerse que había una red de trata que utilizaba a los jugadores adolescentes de la pensión del club para satisfacer deseos sexuales de adultos.

Las denuncias y las investigaciones se propagaron y comenzó a hablarse de que se destaparía una olla en la que estarían implicados pesos pesados del mundo del fútbol y de la política. A partir de allí, surgieron también relatos de más víctimas en años anteriores, pero ahora en el Club Atlético River Plate y en el equipo argentino de gimnasia artística, sumado al relato de profesionales que trabajaban en esos ámbitos y que reconocieron lo que sucedía.

Por otra parte, el fin de semana también explotó el tema en el ámbito del espectáculo, a raíz de una denuncia televisiva que salpicó a numerosos periodistas y famosos, generando una polémica en torno al programa de Mirtha Legrand.

Sin dudas la justicia tendrá que avanzar con toda la fuerza de la ley y poner blanco sobre negro, esclareciendo si las denuncias son infundadas o si realmente existe lo que se dice abiertamente. ¿Qué hay de cierto en todo lo que se dice? ¿Quién se hará responsable de estos supuestos casos aberrantes? ¿Qué hay detrás de esta catarata de denuncias? Lo que está claro es que hay que esperar los tiempos de la Justicia –que esperamos sean cortos– y no juzgar o señalar a las personas así porque sí.

No obstante, el foco no debe alejarse de quienes son realmente las verdaderas víctimas. La vulnerabilidad y riesgo en el que viven muchos niños, adolescentes y jóvenes que dejan sus hogares en lo profundo del país para llegar a una gran ciudad como Buenos Aires, para vivir en una pensión, muchas veces con poca protección adulta, mientras sueñan con alcanzar sus objetivos deportivos.

Aquel ámbito que históricamente estaba visto como un lugar propicio para el cuidado y sano crecimiento de las nuevas generaciones, como es el deporte, ahora se ve envuelto en una ola de denuncias que semana a semana sigue creciendo.

flyer_custodiar_BA copiaResulta impostergable poner el foco en la custodia de quienes tienen todo un camino para recorrer. Pocos meses atrás, Ciudad Nueva editó precisamente el libro “Custodiar la infancia”, un trabajo que, según el Secretario de la Congregación para la Educación Católica, Mons. A. Vincenzo Zanni, se trata de “una opción inteligente y constructiva la de proponer programas de formación y sensibilización destinados en particular a los formadores y educadores, que actúan en contextos sociales y culturales muy variados. De hecho, el camino por excelencia para tutelar a los menores es el de acompañarlos en su camino de crecimiento para que, a través del proceso educativo, se formen en ellos valores, actitudes y capacidades de juicio que los ayuden a afrontar los retos y las dificultades de la vida. Pero ello puede darse efectivamente si hay formadores preparados y responsables”.

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