Una nueva beata argentina

Una nueva beata argentina

Desde Córdoba, la enviada especial de Ciudad Nueva cuenta los detalles de la beatificación de Madre Catalina.

No se esperaba el calor abrasador del sábado 25 de noviembre en Córdoba Capital y, sin embargo, sucedió. Como sucedió con el proceso de beatificación de Madre Catalina, que durante el 2017 entró en fase final de aprobaciones cardenalicias y del mismo Papa Francisco. Así se llegó a este día cuando más de 20.000 personas reunidas en el predio pegadito a la Casa de Gobierno provincial –conocida como “el panal”– se realizó la ceremonia de beatificación de Madre Catalina de María Rodríguez.

¿Quién fue Catalina?

Quien fuera Saturnina Rodríguez de Zavalía en su vida laica, como esposa y madre, fundó en 1872 en Córdoba la Congregación de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús que, con la impronta ignaciana, plantó colegios y comunidades que evangelizaban con los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

Vivió entre 1823 y 1896, fue buena amiga y colaboradora de la obra del Santo Cura Brochero y se dedicó especialmente a ayudar a las mujeres más pobres de su tiempo a progresar como personas, espiritualmente, intelectualmente, comunitariamente. Buscó a los más pobres y los vistió, educó, dio de comer, abrazó como hijos.

IMG_7635La ceremonia

De esta nueva beata estamos hablando. Por eso hubo fiesta en Córdoba este 25 de noviembre. Con la presencia de 2 cardenales argentinos, casi 25 obispos, más de un centenar de sacerdotes y representantes de todas las comunidades catalinas en el mundo, la misa de beatificación fue presidida por el cardenal italiano Ángelo Amato, delegado papal para esta ocasión, quien señaló en su homilía las virtudes sobresalientes de Madre Catalina:

  • “Como ha señalado el arzobispo Carlos Ñáñez, ‘la patria –y nosotros añadimos, la Iglesia– se construye con mujeres como la Beata Catalina de María y con hombres como San Gabriel Brochero’. Los santos no son cuerpos extraños a la sociedad. Formados por Jesús son piedras vivas de la Iglesia y de la sociedad. Ellos edifican la humanidad con su bondad y su incansable y creativa obra de caridad. Los santos difunden el bien y buscan detener el mal. Esto hicieron en sus vidas el Cura Brochero y la Madre Catalina inspirados por el Evangelio y sostenidos por la gracia divina y hoy justamente glorificados por la Iglesia.”
  • “Los pobres y los humildes eran los preferidos de la Madre. Pero su amabilidad también la ejercitaba en la actitud de bondad hacia las sirvientas, los empleados, los obreros y todos aquellos que iban a trabajar para las Hermanas. Los testigos afirman que, con espíritu maternal, la Madre se preocupaba de darles la merienda, para aligerar así su fatiga.”
  • “La Madre Catalina hizo fructificar al máximo los numerosos talentos humanos y espirituales que recibió de Dios. Lo hizo manteniendo siempre una actitud modesta y humilde. Para ella, una monja soberbia era una monstruosidad. Aunque era la fundadora, al principio asumió la tarea de sacristana y se le asigno una incómoda ceda sin ventanas, en la que entraba el humo de la cocina. El padre jesuita José Bustamante, gran benefactor espiritual de la congregación, un día echó en cara la Madre sus muchos defectos. La Madre Catalina recibió este reproche con dulzura e incluso con alegría, hasta el punto que dicho padre solía repetir ‘No conozco una persona más humilde que la Madre Catalina’. Frente a la baja consideración que los extraños e incluso las religiosas mostraban hacia ella, la Madre respondió con calma ‘tienen razón, porque yo no valgo nada’.”

En el momento de las peticiones, se rogó especialmente por “Los 44” tripulantes del aún buscado submarino ARA San Juan, que desapareció en las aguas de mar Argentino a la altura de golfo San Jorge el pasado 15 de noviembre:

Mensaje del Papa Francisco

El Papa Francisco hizo llegar a la hermana María Silvia Fiorentino ecj,  Madre General de la Congregación de Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, un mensaje por la beatificación de Madre Catalina:

“Reverenda Madre María Silvia Fiorentino, querida hermana:

En este día de la beatificación de la Madre Catalina, quiero hacerle llegar mis sentimientos de alegría y la seguridad de mi cercanía y oración.

En su persona agradezco a todas las hermanas el bien que me han hecho y que siguen haciendo, mirando siempre adelante, con paciencia y coraje.

Y si miro atrás, también veo mujeres entregadas, que lo dejaron todo en el seguimiento de Jesús. Por supuesto, que uno tiene personas preferidas y por eso en este recuerdo no puedo olvidar a esa gran turca santiagueña Martha Miguel a quien debo tanto [aplausos] y de quien aprendí lo que significa paciencia, mansedumbre y magnanimidad. [siguen los vivas y vítores]

Le pido por favor no se olvide de rezar por mí.

Que Jesús la bendiga y la Virgen la cuide.

Cordialmente,

Francisco”. 

Estuvieron presentes en la ceremonia funcionarios municipales, provinciales y nacionales: la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti; el Secretario de Culto de la Nación, Santiago de Estrada; el director nacional de Culto Católico, Luis Saguier Fonrouge;  la coordinadora general de Asuntos de Culto, Claudia Russo Bernagozzi; el gobernador de la provincia de Córdoba Juan Schiaretti; el gobernador de la provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saa (quien es pariente de la nueva beata); ministros del gabinete provincial y municipal, el secretario de Culto de la provincia, Javier Romero; José Luis Gioja, ex gobernador de la provincia de San Juan, el diputado Juan Fernando Brugge, entre otros.

La beata Catalina de María tendrá su día en el calendario religioso católico: se la venerará los 27 de noviembre. Una laica, viuda, madre y religiosa. Una mujer que aun hoy sería auténticamente revolucionaria.

IMG_7832EL DÍA DESPUÉS: Misa de Acción de Gracias

El domingo 26 por la mañana, en la Catedral de Córdoba, el arzobispo local, monseñor Carlos José Ñañez presidió junto al obispo de Copiapó, Chile, monseñor Celestino Aós, y el presbítero Dante Simón, la misa de Acción de Gracias por la beatificación de Madre Catalina. Concelebraron 12 sacerdotes y participaron 13 seminaristas.

El templo mayor de la capital cordobesa se vio cooptado (estaba repleto realmente) por las comunidades catalinas del mundo que llegaron para festejar a su beata fundadora. Alumnas, docentes, familias, religiosas intervinieron en distintos momentos de la ceremonia, dándole ese toque cercano a un encuentro ya de por sí muy emotivo.

En su homilía, Ñañez destacó a Catalina abrazada siempre al proyecto de Jesús, muy enfocada en la educación y en la promoción de las mujeres:

  • “Madre Catalina, colabora en la construcción del Reino de su querido ‘Amo’, como cariñosamente designa a Jesús, también desde la entrega abnegada y generosa, y desde el servicio sencillo y humilde, discerniendo en todo momento el proyecto amoroso de Dios y abrazándose a él con fidelidad constante.”
  • “Brochero y Catalina intuyeron además la enorme importancia de la educación para la promoción de las personas, particularmente de la mujer, y mediante una acción conjunta llevaron adelante la obra pionera de un colegio para niñas en la Villa del Tránsito que era una novedad para la Argentina que estaba organizándose como Nación.”
  • “La obra educativa de Madre Catalina no se circunscribió al colegio de Traslasierra, sino que se fue expandiendo en diversos lugares del país y de otros países hermanos. Catalina percibió con claridad que la educación libera a las personas de la ignorancia, que es condición propicia para reducir a las personas a la deshonra de la esclavitud, las promueve de verdad y las plenifica ofreciéndoles horizontes de realización que van más allá de la peregrinación terrena y que culminan en la participación de un banquete, el del Reino, que no tiene ocaso y que da pleno sentido a nuestra existencia.”

Homilía Mons. Ñañez en Misa de Acción de Gracias por la beatificación de Madre Catalina

 

Fotos: Nelson Pollicelli

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