Tump ofreció negociar sin precondiciones a Corea del Norte

Tump ofreció negociar sin precondiciones a Corea del Norte

Luego de que los coreanos ofrecieron sentarse a hablar a sus “hermanos del Sur”, Washington refuerza el proceso.

El giro político es inesperado. Luego de que Corea del Sur y Corea del Norte volvieran a sentarse a dialogar, los Estados Unidos han ofrecido abrir una negociación con Pyongyang. En un llamado a su par surcoreano, Donald Trump ofreció sentarse a negociar “en el tiempo apropiado y bajo las condiciones correctas”. El ofrecimiento refuerza el proceso comenzado hace días entre las dos Coreas, cuando el régimen norcoreano ofreció sentarse a hablar con sus “hermanos del sur”. Seúl aceptó la propuesta y hubo incluso resultados: Pyongyang anunció la participación en los Juegos Olímpicos invernales y la disponibilidad a abrir un diálogo militar para “resolver las tensiones actuales” entre ambos países.

Puede que no se vaya más allá de objetivos de corto plazo: consentir la participación de los norcoreanos a los Juegos Olímpicos invernales que comenzarán en febrero en Corea del Sur y una temporal reducción de la tensión en una región que, además, abarca a Japón y con fronteras con China y Rusia. Pero también puede que se haya abierto una puerta para llegar a una mejor convivencia. Una perspectiva sin duda mejor que las bravuconadas de estos meses durante los cuales Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un dispararon amenazas e, incluso, insultos.

Para los vecinos rusos, chinos y los cercanos japoneses, el gran problema es el armamento nuclear de Corea del Norte y su dotación de armas químicas. Es prácticamente lo único sofisticado que posee este país paupérrimo y posiblemente acosado por escasez de alimentos y medicinales. Pero que puede hacer mucho daño. Tampoco se puede soslayar que también hay unos 28.000 militares estadounidenses destacados en el Sur, poderosamente armados y con cientos de aviones y blindados, que periódicamente realizan ejercicios a kilómetros de la frontera que separan las dos Coreas.

En este contexto, no hay muchas alternativas que el diálogo con Washington para resolver la cuestión. En diciembre, luego de un año con una treintena de ensayos balísticos y nucleares realizados por los norcoreanos, el jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, ofreció “un diálogo directo y sin condiciones previas”. La propuesta era tan excepcional que hasta hubo dudas de que fuera apoyada por Trump, notoriamente propenso a la confrontación con sus adversarios, pues se abandonaba la tradicional exigencia de que Pyongyang renunciase al arsenal nuclear y solo pedía un “periodo de calma” para abrir conversaciones. “No es realista decir que sólo pueden hablar si vienen a la mesa listos para renunciar a su programa. Han invertido demasiado en él […] Estamos dispuestos a hablar con Corea del Norte en el momento que quiera. Veámonos y hablemos del tiempo si hace falta o de si la mesa debe ser redonda o cuadrada, y luego empecemos a trazar una hoja de ruta”, dijo en su momento Tillerson.

Es muy posible que detrás de las bambalinas, China y Rusia, tejen pacientemente una superación de las tensiones actuales, que no benefician a nadie. En estos días se sabrá cuál será la respuesta de Corea del Norte. La región contiene el aliento.

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