Pakistán: la convivencia interreligiosa en el debate electoral

Pakistán: la convivencia interreligiosa en el debate electoral

En vista de las elecciones generales del próximo 25 de julio, el debate está abordando el tema de la discriminación de las minorías no islámicas.

Pakistán tendrá el próximo 25 de julio elecciones generales, y el debate en el país se está centrando en los temas de la democracia, la igualdad y el respeto de los derechos humanos, en especial de las minorías cristiana e hinduista en este país mayoritariamente islámico, con 200 millones de habitantes.

Lamentablemente, la violencia ha vuelto a aparecer en el último mes, sobre todo por obra de los talibanes pakistaníes, representados por el grupo “Tehreek-e-Taliban Pakistan”. Ayer, estos radicales reivindicaron el atentado homicida contra Ikram Gandapur, candidato del partido Pakistan Tehreek-e-insaaf (Movimiento por la justicia), en el noreste del país. Otros dos graves homicidios de candidatos políticos han sacudido el país en estas semanas. Para las elecciones se movilizarán 370 mil militares para garantizar el orden y la seguridad, para que los más de 106 millones de electores puedan ejercer su sufragio pacífica y honestamente, sin fraudes, peligros o intimidaciones.

En un comunicado, la Comisión Justicia y Paz de los obispos católicos pakistaníes, señala que “la Iglesia apoya la democracia” y una transición política pacífica para la nación. Y añade que el deseo de “un voto libre y transparente” se refuerza con la posibilidad concreta, ofrecida a cada uno de los electores, de expresar su voto sin condiciones y sin barreras.

El sistema electoral vigente, discrimina entre ciudadanos que no sean musulmanes, separando los votos de las minorías religiosas de los votos de los ciudadanos musulmanes y prevé un doble voto. Los candidatos que pertenecen a las minorías son seleccionados por los partidos políticos y tienen una cuota reservada dentro de sus listas electorales. Los partidos políticos, de cualquier tendencia o cultura, han formado en su interior “grupos de minoría” incluyendo candidatos no musulmanes, mismos que recibirán un voto específico. Es un sistema que mezcla y superpone la ciudadanía con la profesión de fe y que desde hace tiempo los grupos cristianos y de hinduistas denuncian como injusto y discriminatorio.

La Iglesia, en cambio, promueve un sistema electoral incluyente, de modo que cada candidato presente en una lista debe poder recibir tanto el voto ciudadanos musulmanes como de ciudadanos de otros credos. El convencimiento es que un sistema de este tipo mejoraría las relaciones interreligiosas y la armonía social.

Peter Jacob, un laico católico actualmente director del Centro para la Justicia Social señala que “las áreas y los barrios en donde viven los cristianos a menudo son castigadas y marginadas. Los problemas siguen siendo los mismos desde hace décadas. Debemos expresar un voto para los candidatos y los partidos políticos que se ocupen realmente de los problemas de los derechos de las minorías”. Las minorías religiosas sufren en la actualidad, ante la indiferencia de las autoridades, abusos de derechos fundamentales, miedo de ser acusados injustamente de blasfemia, falta de servicios esenciales como agua y electricidad en las zonas en las que viven.

Otro tema de discusión es la ejecución de la sentencia de la Suprema Corte sobre las minorías religiosas, que invitaba –en 2014– al gobierno a adoptar medidas urgentes para promover su plena integración en el tejido social. Con este objetivo, uno de los temas más espinosos es la revisión de la política de educación para cancelar la discriminación según las diferentes religiones. Los cristianos en Pakistán lanzaron hace tiempo una campaña nacional de sensibilización sobre un factor fundamental: la educación de las nuevas generaciones, indicando que el sistema escolar es determinante para formar la mentalidad de los jóvenes. Si el sistema educativo se ve afectado por prejuicios o por un enfoque discriminatorio, que incita al odio contra las minorías religiosas, se seguirán fomentando la intolerancia y la violencia en la sociedad, empezando por los niños y los jóvenes.

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