Ortodoxos y católicos dialogan sobre la figura del cardenal Stepinac

Ortodoxos y católicos dialogan sobre la figura del cardenal Stepinac

El Papa Francisco instituyó una comisión ecuménica para ahondar en la vida de esta figura de la que se destaca la santidad y el martirio padecido en 1960.

En otros tiempos, ciertas decisiones de las Iglesias, no compartidas por una u otra confesión, habrían sido motivo de distanciamiento o de polémica. Hoy son motivo de diálogo y de estudio conjunto. Los vientos del diálogo cambian actitudes e instauran nuevos gestos de apertura.

Es el caso de la canonización del cardenal croata Alojzije Stepinac, acerca del cual el Papa Francisco dijo públicamente de no tener duda de su vida de santidad, pero que recibe las suspicacias en ambientes serbios ortodoxos. Por ese motivo, el Papa impulsó una comisión mixta formada por expertos croatas católicos y serbios ortodoxos para estudiar esta figura tan emblemática.

Al final de la sexta y última reunión, la comisión ha reconocido que la canonización es competencia exclusiva del Papa.

Alojzije Viktor Stepinac murió mártir el 10 de febrero de 1960 tras ser encarcelado y torturado por el régimen comunista yugoslavo de Josip Broz Tito. Juan Pablo II lo declaró “beato mártir” en 1998. Sin embargo, su figura levantaba suspicacias en ambientes serbios ortodoxos, por antiguas acusaciones de haber favorecido, durante la segunda guerra mundial, el régimen filonazi croata.

La comisión mixta tiene como objetivo profundizar en el conocimiento de la vida de esta figura y avanzar en el proceso de canonización contando con el consenso de los ortodoxos serbios. Los trabajos de la comisión también reconocieron que “cada Iglesia tiene sus propios criterios para proceder a la canonización”. Los miembros de la comisión aseguraron que los trabajos han permitido “ilustrar la vida y el ministerio de un pastor católico importante en un período particularmente problemático de la historia”.

Sin embargo, a pesar de los pasos que se han dado, “las interpretaciones predominantes dadas, respectivamente, por los croatas católicos y serbios ortodoxos, siguen siendo divergentes” en torno a la figura de Stepinac.

“El estudio de la vida del cardenal Stepinac ha enseñado que todas las Iglesias a lo largo de la historia han sufrido cruelmente varias persecuciones y tienen sus mártires y confesores de la fe”. “En este sentido – concluye un comunicado de la Santa Sede –, los miembros de la comisión se han puesto de acuerdo sobre la posibilidad de cooperación en el futuro, de cara a una obra común, para compartir la memoria de los mártires y confesores de las dos Iglesias”.

Alojzije Stepinac nació en 1898 en Krasic, Croacia, en ese momento parte del imperio Austro Hungárico. Durante su juventud sufrió las consecuencias de la primera guerra mundial. Con 32 años fue ordenado sacerdote en Roma. Cuatro años después es consagrado arzobispo, con derecho a sucesión para la ciudad de Zagreb. En la Segunda Guerra Mundial, levantaba su voz ante la injusticia, mientras protegía a los perseguidos y necesitados. Mucho de ellos, croatas judíos y ortodoxos, además de católicos, pudieron así salvarse del exterminio. Después de la guerra, su nación fue forzosamente incorporada a Yugoslavia.

En este contexto y con el régimen comunista bajo las órdenes del mariscal Tito, los sacerdotes eran torturados y las escuelas católicas, destruidas. Se le propuso a Stepinac separarse de Roma para formar una iglesia nacionalista, idea que fue rechazada por el obispo. Fue entonces acusado de colaborador nazi, llevado a juicio y condenado a 16 años de trabajo forzado. Estando en prisión fue nombrado cardenal por el Papa Pío XII. Después de ser trasladado a un campo de concentración, donde sufrió constantes torturas, murió mártir el 10 de febrero de 1960.

 

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