Morir defendiendo la naturaleza

Morir defendiendo la naturaleza

A lo largo de 2016 fueron asesinados 200 defensores del ambiente. Más de la mitad en América latina. Brasil y Colombia suman 86 muertos.

La contaminación y los desastres ambientales cobran vidas todos los años. Cientos de miles. Pero también se puede morir para defender el medio ambiente. Basta con chocar con los intereses de quienes pretenden imponer sus negocios, a costas de un bien común como es la preservación de la naturaleza.

En 2016, en América latina han sido asesinados 122 ambientalistas. Lo denuncia un informe de la ong Global Witness, “Defensores de la Tierra”. La cifra a nivel mundial es todavía más alta: 200 activistas muertos.

A nivel local, Brasil y Colombia encabezan el grupo de países en los que hubo ambientalistas asesinados. Hubo 49 muertos en tierra brasileña, y entre los colombianos fueron 37. Si se agregan los 14 ambientalistas muertos en Honduras y 11 en Nicaragua, estos cuatros países suman más de la mitad de estos hechos criminales.

Otros países donde la violencia intentó acallar a los defensores de la naturaleza fuero Filipinas, con 28 asesinatos e India, con 16. En la República Democrática de Congo hubo 10 muertos más y 7 en Bangladesh. Aparece en la lista también Guatemala, con 6 asesinatos y México con 3.

La ONU alerta que, antes de morir, esos líderes son víctimas de amenazas, torturas, desaparición, agresiones y otras formas de violencia. Entre las principales causas de muertes están conflictos asociados a las áreas de las minerías y crudo (33), exploraciones forestales (23), agro negocio (23), caza (18) y agua (7). Con el aumento de los crímenes de líderes comunitarios en América Latina y la permanente impunidad, la región enfrenta el desafío de exigir a los estados garantías de que la lucha por las reivindicaciones sociales no se convierta en sentencia de muerte.

Nicaragua fue el peor lugar per cápita el año pasado y Honduras mantiene su status como el lugar más peligroso per cápita en la última década. Otro país que empuja la fila en el ranking es Colombia.

En varios especial son atacadas y amenazadas las comunidades que intentan recuperar las tierras que les fueron tomadas por un motivo u otro.

La violencia abarca un grupo mucho más grandes que el de las personas asesinadas, puesto que hay heridos, atentados fallidos, ataques y palizas, amenazas y acoso, abusos de diferentes tipos, también sexuales. Frecuentemente, eso ocurre ante la inoperancia, la ineficacia, y hasta con la connivencia de las fuerzas policiales y de la justicia.

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