Luteranos y católicos: éste es el tiempo de la reconciliación

Luteranos y católicos: éste es el tiempo de la reconciliación

Para el obispo Munib A. Younan, presidente de la Federación Luterana Mundial, es un tren que ya partió y es parte del trabajo en pos de la paz. Reproducimos la entrevista que le realizó la agencia SIR.

“Lo que nos une es mucho más que lo que nos separa. El tiempo de la división está a nuestras espaldas. El de hoy es el tiempo de la reconciliación y sobre todo el tiempo del testimonio común en un mundo que pide a las Iglesias ser signo de unidad y de paz”. Munib A. Younan, obispo luterano para Jordania y Tierra Santa, es el presidente de la Federación Luterana Mundial. Junto con el papa Francisco ha sido protagonista en Lund de la histórica celebración de los 500 años de la Reforma promovida por Martín Lutero.

El obispo ha sido galardonado con el 34º Premio Niwano por la Paz. En la motivación del reconocimiento se lee: “En un mundo caracterizado por líderes que buscan evidenciar las diferencias y los contestes, el obispo Younan ha tratado de afirmar constantemente el contrario”.

Younan desarrolla una labor muy importante también en Tierra Santa, donde ha apoyado activamente el diálogo interreligioso. Está convencido de que la comunión entre las Confesiones religiosas es parte integrante del trabajo en pos de la paz.

Después de Lund, se han llevado a cabo encuentros y diálogo sobre la Reforma de Lutero. ¿Se puede hablar de “memorias reconciliadas”?

En Lund vivimos un momento histórico de reconciliación entre la Iglesia católica y la Iglesia luterana, que ha marcado una etapa importante del movimiento ecuménico. El tren de la reconciliación partió y sigue viaje. Ahora, hay que encarnar este momento histórico de reconciliación. Me siento particularmente feliz de lo que se está realizando en Italia, pues estoy en Florencia para participar de un encuentro sobre la Reforma y tuvimos una discusión franca, profunda, teológica sobre las convergencias y también sobre las divergencias. Pero también en Jerusalén hemos organizado, con el obispo católico Pizzaballa, la misma liturgia realizada en Lund en la Iglesia de Santa Catalina, en Belén. Estos encuentros demuestran que el tiempo de la división terminó, ahora es el tiempo de la reconciliación. Y más que nunca ha llegado el tiempo de ver en la Iglesia luterana y en la Iglesia católica la historia de una fidelidad al Evangelio, de ver a Cristo en la Iglesia del otro. Que el Espíritu Santo nos siga guiando.

En Malmö, siempre en Suecia, se firmó un acuerdo entre Caritas Internacional y el World Service de la Federación Luterana. ¿Es el momento de ser unidos para hacer qué?

Lo que nos une es mucho más que los que nos separa. Todavía tenemos temas de desacuerdo pero no de división. Pero estamos unidos en algo esencial: en el testimonio común para dar al mundo. Un testimonio común de Cristo en el mundo. En Malmö firmamos un acuerdo entre Caritas Internacional y el World Service de la Federación Luterana, en el que dijimos claramente que estamos unidos en una profética diaconía (servicio, NdT) en el mundo. Imagínese lo fuerte que puede ser nuestra acción si católicos y luteranos trabajan juntos para el desarrollo, para erradicar la pobreza, para la salud.

¿Que pide usted para “su” Tierra Santa?

Más que nunca las Iglesias en Medio Oriente están unidas en el pedido a nuestra gente que no se vaya, que no emigren, para permanecer en las tierras donde están nuestras raíces, porque, como cristianos somos constructores de puentes, promovemos la justicia, instrumentos de paz, auspiciamos los derechos humanos y defendemos la libertad religiosa. Precisamente porque los cristianos desarrollan este rol en las sociedades donde viven, las Iglesias, los gobiernos, la comunidad internacional deben ayudar a los cristianos a permanecer, no nos deben dejar solos.

¿Quién es para usted el papa Francisco?
Ante todo el papa Francisco es un hermano en Cristo. La primera vez que hemos encontrado al Papa, regresábamos de un campo de refugiados en Kenya, donde la Federación Luterana está trabajando por cuenta de las Naciones Unidas. En esa oportunidad Francisco nos dijo algo importante para nosotros los luteranos: “Hoy es tiempo de dar un testimonio común” (martyria ecuménica). El papa Francisco ha llevado su prédica por las calles y ha hecho entender a las Iglesia que el nuestro debía ser un servicio a las personas. Nos hizo entender que la gente tiene necesidad de una Iglesia que se acerca. El papa Francisco es un pastor para el mundo, un pastor para los creyentes, y por sobre todo un pastor para los que pasan por dificultades. Pido a Dios que le siga dando salud, sabiduría, para llevar adelante este importante trabajo pastoral que está haciendo en la Iglesia y el mundo.

¿Tiene usted un sueño?

En realidad, tengo muchos sueños. El primero es que católicos y luteranos sigan trabajando por la vía de la reconciliación; que la Iglesia pueda ser un signo viviente de unidad y justicia para el mundo y pueda seguir siendo la consciencia de los gobiernos y de los políticos, en especial por lo que estamos viviendo en estos días. Mi sueño es que los palestinos y los israelíes puedan vivir cada uno en su Estadio en paz, en justicia y en la reconciliación. Mi sueño es que la pobreza sea erradicada del mundo y que cada ser humano pueda vivir con dignidad y ser respetado en los derechos fundamentales. Mi sueño es que los gobiernos de este mundo no sean egoístas sino que miren a las necesidades de la humanidad, en especial si sufre, para que sea un mundo cada vez más inclusivo donde haya espacio para todo ser humano creado por Dios.

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