Los incendios en Mendoza, desde adentro

Los incendios en Mendoza, desde adentro

La fotógrafa Glenda Todica, colaboradora de Ciudad Nueva, recorrió las zonas afectadas en General Alvear. Su testimonio en imágenes es desgarrador.

 

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Él es Rodrigo, vive en La Escandinava, General Alvear. Me acompañó durante el recorrido por la zona contándome cómo está la situación y qué se está haciendo desde el 29 de diciembre (fecha de comienzo del incendio). Aquí es muy común una radio: cada familia provee una de ellas, ya que sirve como fuente de comunicación y comentan la situación minuto a minuto. En este caso del incendio, es de gran ayuda.

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Durante el trayecto del recorrido nos encontramos con los hermanos “Pichón” y “Chiche” (llamados así por la comunidad). Tuve la oportunidad de hablar con ellos y me comentaron de su triste situación: han perdido totalmente cada rincón de su campo. A pesar de todo, tienen una mirada muy positiva. Cuesta mirar hacia adelante, pero se puede, y ellos son un claro ejemplo.

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No se puede tener una mirada acertada sobre lo que pasará los próximos días, porque es muy cambiante el pronóstico: donde ya pasó el fuego, a veces se vuelve a encender, la dirección del viento cambia de sur a norte y viceversa. Hay muchos focos de incendio y de todos los tamaños. Hay que estar alerta siempre, y la comunidad está dispuesta a ayudar.

Toda la zona está cubierta por humo y cenizas. Aunque no se esté al lado del incendio, al respirar se siente molestias. Hoy ha sido impresionante el ocaso: el sol inmenso cubierto por humo, permitiéndose contemplar de color rojo.

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El segundo día lo comenzamos con mates. Rodrigo me comentó que tenía que llevar rollos y fardos a los hermanos que lo habían perdido todo. Organizamos el día y partimos. Salimos de la finca, era de noche aún, se sentía el frescor y el gallo cantando.

El recorrido fue de varios kilómetros. Hablábamos mucho mientras veíamos el amanecer. Cada comienzo de cada día es un nuevo intento para todos Alvearenses de apagar el incendio, un deseo de que llueva, de que el sufrimiento termine. El comienzo del día trae tranquilidad.

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Al costado de cada camino que recorremos, siempre se puede visualizar cada parte quemada, vacía, sin vida. Se observan vacas aisladas, sin saber dónde ir. Es inexplicable la cantidad de tierra arrasada por el fuego, impresiona. Aun así, se pueden ver mini focos de fuego reactivándose.

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De un lado del camino se ve la parte quemada, y del otro no. Se nota cómo ha actuado el fuego sobre miles de hectáreas, como ha sido su recorrido. Miles de animales muertos. Aún no se puede saber con exactitud cuántos son, ya que hay que recorrer las hectáreas quemadas y hacer un conteo de stock entre sus propietarios.

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A la vuelta, yendo por ruta provincial 205, nos cruzamos con varios postes de luz tirados. El fuego los ha azotado, al caerse, los focos se multiplican.

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Así atardece hoy. Un cielo sucio, lleno de cenizas, fuego, humo. De tristeza, de soledad. “¿Hasta cuándo esperaremos la lluvia?”, es la gran pregunta del pueblo. “No puedo respirar”, comentaban por la radio en la que se comunica la gente. “Tirate al suelo, buscá un paño y humedecelo con agua fría, así podrás respirar. No te asfixies, ya vamos por vos”, respondía la gente por ese medio de comunicación. “Hace media hora les pedí la máquina, si no la mandan ya, y el viento cambia de dirección, viene a mi casa. Se va a incendiar todo”, pide la gente desesperada.

El futuro es una incógnita.

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  1. Maravilloso y conmovedor informe a traves de la mirada de una joven mendocina llena de talento y compromiso social. Felicitaciones Glenda!!! Oramos por los afectados por el incendio.

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  2. Norberto Ovando 14 enero, 2018, 08:02

    Es muy lamentable la falta de equipos necesarios, sobre todo aéreos para ayudar a combatir los incendios en nuestro país. Estos avioncitos que utilizan son baldes con alas, necesitamos un avión como el Bombardier CL415, para un combate inicial fuerte.

    Las columnas de humo de los incendios forestales se elevan en el aire y se extienden a lo largo de cientos y hasta miles de kilómetros, incluso días después de que se apaga el fuego. Las partículas finas carbonáceas y el ozono dañino contenido en estas plumas de humo, a menudo tienen efectos devastadores en la calidad del aire de las localidades y ciudades, por consiguiente, en la salud de sus habitantes.

    El incremento del riesgo de incendios significa que debemos cambiar nuestra forma de gestionarlos. Una eficiente política contra los incendios rurales y forestales necesita un mayor impulso financiero desde los gobiernos para que se desarrollen planes de prevención y vigilancia más eficientes.

    Presidente
    Asociación Amigos de los Parques Nacionales

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