Los frutos del trabajo a largo plazo

Los frutos del trabajo a largo plazo

Alemania se quedó con la Copa Confederaciones tras derrotar a Chile por 1 a 0 en la final. Sin todas sus estrellas, los teutones muestran el resultado de un proyecto desarrollado a lo largo del tiempo.

“El fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre gana Alemania”. La conocida frase del inglés Gary Lineker, patentada ya hace unos cuantos años, cobra vigencia cada vez que la pelota vuelve a rodar entre selecciones del mundo. La Copa Confederaciones no fue la excepción, al igual que el último mundial de Brasil. Y si no ganan, los teutones al menos no bajan de las semifinales. La última década lo ratifica.

Claro que este argumento no se basa sólo en el resultado, de lo contrario deberíamos hablar también maravillas de la Argentina, ya que disputó tres finales en tres años. Pero si Alemania es capaz de estos logros se debe a su planificación, mientras que lo de la albiceleste se apoya en organizaciones más espasmódicas que pensadas con tiempo, sumado al talento de Lionel Messi y algún que otro compañero que brilló en ciertos torneos. Pero no mucho más.

Cuando hace 11 años Alemania eliminaba a la Argentina en los cuartos de final de la Copa del Mundo 2006, en el estadio nacional de Berlín, pocos hacían hincapié en lo que estaba naciendo. Incluso, la entonces selección conducida por Jurgen Klinsmann vencía a la de quien ya se había convertido en un espejo para los alemanes: José Pekerman.

En aquel tiempo, durante la estadía en la Copa del Mundo, ya se hablaba de la labor que la Federación alemana estaba poniendo en marcha en las divisiones menores, replicando el modelo que desde hacía 10 años había implementado Pekerman y compañía en la Argentina. Con una década cargada de éxitos en las juveniles, las selecciones albicelestes se habían convertido en la referencia obligada para quienes querían trazar un nuevo futuro. Alemania lo hizo, Argentina lo desaprovechó.

De hecho, en ese mundial, siendo local, Alemania perdió en semifinales y lejos de deshacerse de todo el plan, lo ratificó, marcando la continuidad con el ayudante de Klinsmann, Joachim Löw, quien permanece en el cargo y es el gran hacedor de este presente arrollador de su selección.

Chile, un ejemplo parecido

Un párrafo aparte merece el subcampeón de la Copa Confederaciones. Aprovechando a la mejor generación de futbolistas de su historia, Chile se ha convertido en un rival durísimo para cualquier selección del mundo.

Después de obtener las últimas dos Copas América frente a la Argentina, viajó a Rusia con la ambición de hacer un gran papel, y estuvo a la altura de las circunstancias. Algunos dirán que Marcelo Bielsa les cambió la cabeza, otros que Jorge Sampaoli los enriqueció y que ahora Juan Antonio Pizzi les dio el último toque para hacer brillar a esta camada de jugadores.

Lo cierto es que Chile, por virtud de sus notables futbolistas, y por el aporte externo de una organización apuntada al largo plazo, más allá del cambio de nombres en el cuerpo técnico, también creció no sólo a nivel continental sino mundial.

Mientras tanto, Argentina continúa con la incertidumbre de la clasificación al Mundial, más allá que hoy está matizada por la expectativa que significa un nuevo cuerpo técnico como el de Sampaoli. El primer objetivo será conseguir los pasajes a Rusia, pero Argentina debe recuperar su norte, su brújula, esa que echó al mar del olvido por voluntad propia, cuando otros, en silencio, recogían las enseñanzas y hoy demuestran que son los mejores del mundo.

 

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  1. Alberto Barlocci 3 julio, 2017, 18:05

    Lo que se sostiene en el artículo es indudable. Los alemanes son especialistas en la programación a largo plazo y en la organización en muchos ámbitos, no solamente en el deporte. En el plano futbolístico, fue una final en la que Alemania no brilló y más bien brilló la determinación de Chile que controló la esfera durante la mayor parte del tiempo. Un error defensivo – Marcelo Díaz pidió públicamente disculpas y compañeros y aficionados de inmediato se solidarizaron con él -, marcó la diferencia y también la marcó la ausencia en el lado chileno de goleadores capaces de desequilibrar en el ataque. Chile cayó de pie, como se suele decir y en definitiva perder con honor no es exactamente lo mismo que fracasar. Sin duda, en el fútbol cuenta quien mete más goles y Alemania, pese a su juego especulativo, ha sido una muestra de de fútbol eficaz, alimentado por una constancia ejemplar. ¡Salud campeones!

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