Los cuentos tienen algo de realidad

Los cuentos tienen algo de realidad

Atlético Tucumán derrotó a El Nacional de Ecuador y avanzó en la Copa Libertadores, tras una jornada que tuvo todos los condimentos de la ficción.

No se trataba de un cuento de Roberto Fontanarrosa o de Osvaldo Soriano, dos plumas que le han aportado magia al fútbol a través de la literatura. Pero lo que sucedió en Ecuador, antes, durante y después del encuentro que definía quién clasificaba a la tercera fase de la Copa Libertadores entre El Nacional y Atlético Tucumán superó la ficción.

Uno creció leyendo aquellas maravillosas obras y hasta soñando muchas veces con ser partícipe de algo similar. Esas cosas que la imaginación, hasta entonces, sólo podía producir. Sin embargo, los jugadores y cuerpo técnico del Decano fueron protagonistas de una historia que quedará marcada a fuego no sólo por ser el debut internacional del conjunto tucumano, sino porque tuvo todos los condimentos para convertirse en una de las páginas más curiosas y épicas de la siempre sorprendente Copa Libertadores.

Cancelación del vuelo que unía Guayaquil con Quito, sede del encuentro. Llegada tarde a la capital ecuatoriana, intervención de embajador argentino, Luis Juez, para facilitar el arribo al estadio. El equipo local esperando hacía casi una hora el comienzo del partido. Versiones de suspensión del encuentro. Como la agencia de vuelo no despachó la utilería del club, Atlético Tucumán pidió botines, medias, pantalones y camisetas a la Selección Sub-20 argentina que está disputando en la misma ciudad el Sudamericano, ya que la indumentaria tradicional del Decano es similar a la nacional. Siete minutos de calentamiento previo y a la cancha…

Todo, no faltó aspecto para hacer de esos 90 minutos el partido que terminó siendo atracción de muchos, logrando Atlético Nacional tener más hinchas que los propios, ya que teniendo en cuenta la odisea vivida cualquiera alentaba por la clasificación de los argentinos.

El resultado es conocido. El 2-2 en la ida en Tucumán y la victoria por 1 a 0 en Quito le dio el histórico pasaje a la siguiente a la fase de la Copa a Atlético. Atrás quedaron los intentos de suspensión o reclamo de los puntos por comenzar fuera de horario. Ya no habrá lugar para ello. Mientras el entrenador Pablo Lavallén sugirió que la cancelación del vuelo fue adrede para perjudicarlos, el presidente del club tucumano, Mario Leito, desde Ecuador y por diferentes radios, encontró un motivo por el cual creer que El Nacional no forzó la suspensión del partido: “Su presidente me agradeció en Tucumán la atención que toda la delegación había recibido, diciéndome que nunca los habían tratado de esa manera”, dando a entender que aquella hospitalidad generó una reciprocidad que se vio reflejada en la posibilidad de definir la clasificación en el campo de juego, más allá de los imprevistos, de la letra chica del reglamento y de las versiones que el partido se jugó por presión de la Conmebol y no tanto por la solidaridad del club local.

Atlético Tucumán ahora espera por su nuevo rival, Junior de Barranquilla, mientras sigue soñando con otro cuento del Negro o el Gordo, que después de todo algo de real tienen.

 

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