Lo que dejaron las elecciones

Lo que dejaron las elecciones

Después de los comicios del último domingo.

El domingo 22 de octubre se realizaron las elecciones de medio término, así llamadas porque se realizan a la mitad del periodo de 4 años del ejecutivo y son para elegir representantes ante las instancias legislativas nacionales provinciales y municipales, aunque con algunas elecciones de ejecutivos provinciales.

Generalmente son un termómetro, relativo, pero no por eso menos significativo, del mayor o menor consenso, en la opinión de los ciudadanos, de las políticas nacionales. Esto, así dicho, pareciera dejar en segundo lugar las realidades provinciales y municipales, donde también se juegan realidades que exceden por mucho el marco nacional. De ahí que algunos resultados difieran fuertemente de la tendencia general.

Refiriéndonos, en este caso, a esta última, el resultado global indica una consolidación relativa pero innegable, del actual oficialismo. Basta considerar los votos obtenidos en los principales distritos electorales, considerando como tales, por la concentración de votantes, a la Provincia de Buenos Aires, Capital Federal , Córdoba,  Santa fe y Mendoza.

En todos estos distritos, con diferentes porcentajes, resultaron ganadores los candidatos del oficialismo. Sumando los votos desde esta misma perspectiva,  se redondea un 40%, faltando los escrutinios definitivos para mayor exactitud en el dato.

En estos días y por un tiempo más se podrá acceder a distintos análisis con miradas muy diferentes, de acuerdo a la perspectiva desde donde se hable. Y esto, no solo referido a miradas más oficialistas, siempre proclives a sobrevalorar los datos y sus consecuencias, sino también a interpretaciones más orientadas a mostrar los logros o fracasos de las fuerzas opositoras, o intentando demostrar los debilidades o aspectos menos exitosos de la victoria del oficialismo y a lo que se debe añadir pronósticos vinculados a la virtual o posible “necrología política” de agrupaciones o  candidatos.

En general, de casi todos los análisis se pueden obtener medias verdades, y señalamientos parciales pero con argumentos atendibles para ir componiendo un mosaico más o menos integral y coherente que permita comprender lo sucedido.

Y esto tomando como elementos de análisis, las posibles causas de algunos comportamientos preelectorales y electorales así como las posibles consecuencias en la vida interna de las diferentes agrupaciones políticas, evaluación de estrategias comunicacionales más o menos exitosas o no. Planes a futuro, y por supuesto, conjeturas sobre el 2019 a luz de lo sucedido.

Como quiera que sea, tanto el oficialismo como la principal fuerza opositora (dentro de un panorama opositor “hiper fragmentado”, no tanto en lo discursivo sino en las  acciones concretas) se habla de que el mapa político tradicional ha cambiado  definitivamente, que “Cambiemos” ha llegado para quedarse y echar raíces definitivas y “Unidad Ciudadana”, es apenas el comienzo o la base para una nueva oposición. Habrá que ver qué piensan las otras fuerzas opositoras al respecto. Y si es verdad que se abre un nuevo ciclo histórico del “asociacionismo político” con capacidad de representar nuevas mayorías como nuevos sujetos e identidades sociales y políticos. Y por supuesto qué posibilidad existe de nuevos liderazgos y nuevas figuras que puedan hacerse cargo de estos movimientos o fuerzas sociales y políticas.

Queda para un análisis más de fondo el fenómeno de un oficialismo que si bien tiene un núcleo duro de apoyo en los sectores tradicionalmente mejor posicionados económicamente y con excelente relación con las grandes corporaciones económicas y mediáticas (si acaso hoy todavía cabe esa diferencia), ha sabido sumar importantes sectores de clase media y sectores populares que en principio son los que más han sufrido las consecuencias de las políticas económicas del gobierno, léase tarifazos pasados y futuros, desempleo, baja de rentabilidad por la caída del consumo, crisis prestacional en servicios para jubilados y discapacitados de distinta índole y algunos sectores laborales cuyos derechos estatutarios o de convenio están en la mira de las futuras políticas gubernamentales o directamente han sufrido retrocesos notables.

Otro análisis siempre pendiente y opinable es cuánto influye el importante e innegable apoyo mediático y cuánto le corresponde en la construcción de esta cultura de la “posverdad”….según la cual, lo importante no es lo que sucede de verdad en la realidad de los hechos, sino en cómo se “percibe”, se comunica,  se siente, se reconstruye en el imaginario colectivo…. Algunos le llaman la construcción de una nueva subjetividad, de un nuevo sentido común.

Queda, sin embargo, por explicar, como algunos señalan,  el  por qué, en otros momentos y con los mismos medios, esta influencia no logró generar el mismo resultado.

Muchas preguntas, diferentes respuestas, de todo tipo y a todo nivel. A esto debe añadirse el contexto regional e internacional que para nada son ajenos a lo que sucede en nuestro país.

Poder encontrar respuestas razonables, medianamente aceptables a estos interrogantes, permitirá discernir mejor las opciones para futuros apoyos, para búsquedas de mejores alternativas sea en la construcción de proyectos o propuestas políticas alternativas creíbles y confiables, y formas de información y  comunicación con mayor compromiso con la realidad de los hechos.

Como siempre esta tarea dependerá de la capacidad de diálogo y de escucha que todos los actores se permitan, cualquiera sea su nivel y grado de responsabilidad.

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  1. fernando yunes 26 octubre, 2017, 12:32

    En las últimas elecciones la ciudadanía ha votado por una Argentina republicana. LA caracterización que el autor hace de las políticas del gobierno no tienen en cuenta el proceso histórico y el contexto y por eso es sesgado y se inscribe, claro, en la postverdad.

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