La voluntad de paz del ELN

La voluntad de paz del ELN

El 9 de este mes se vence el alto el fuego que aplica la guerrilla colombiana y el Gobierno. La necesidad de acelerar el proceso de paz.

El 9 de enero se vence el plazo del cese el fuego aplicado bilateralmente entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla del ELN. La tregua fue fijada en víspera de la llegada del Papa Francisco a Colombia y desde entonces, sustancialmente, ha funcionado determinando una desescalada del conflicto que no se veía desde hace años.

Sin embargo, no faltan los obstáculos pues el proprio negociador en representación del Ejecutivo, Gustavo Bell, admite que las partes interpretan diferentemente los términos del alto al fuego. El ELN por su parte, denuncia que el Gobierno no se ha empeñado en el cumplimiento de lo acordado como, sí, lo ha hecho la guerrilla. En realidad, la ong CERAC, entidad especializada en el análisis de conflictos, señala que en el último mes hubo acciones ofensivas de la guerrilla, que han provocado 14 muertos, seis reportes de acciones violentas y siete secuestros. Eso en zonas donde el Estado colombiano no está prácticamente presente y guerrilla y grupos armados criminales se disputan el control territorial y actividades ilegales.

La ONU y la Iglesia actúan como observadores de la aplicación de alto al fuego. Y es de esperar que influyan para su extensión. Las partes, a su vez, siguen trabajando un acuerdo de paz en Quito, donde sesiona la mesa negociadora. Ambas, manifiestan la disponibilidad en ampliar la tregua y avanzar en el proceso.

Juega en contra del proceso, el hecho mismo de que el ELN se considere parte en el proceso, por tanto, tiene poca predisposición a aceptar que no pueden seguir siendo una forma de estado paralelo, dentro del Estado, con la necesidad de asegurarse un control territorial que compite con las autoridades legítimas. El ELN ha impuesto su ley, pero con la fuerza de las armas. Luego de medio siglo de conflicto que no ha producido más que desgarro y víctimas y es rechazado por la inmensa mayoría de los ciudadanos, no hay otros caminos que cooperar para construir confianza en las instituciones (pese a los factores que no la alientan, como la corrupción) y construir un nuevo pacto social transformándose en fuerza política y remitiendo al electorado el juicio sobre su proyecto político. Demorar este proceso, solo es demorar el desarrollo en el país. Y ya no hay más argumentos para seguir haciéndolo.

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