Insourgeons-nous!

Insourgeons-nous!

Insurreccionar es el término al que nos invita Pedro, segundo hijo de 8 hermanos de la familia Opeka, conformada por dos eslovenos, supervivientes de las matanzas en la Segunda Guerra.

Pedro acompañaba a su padre, en el trabajo de albañil, durante su juventud durante los fines de semana.  Así aprendió a construir, y luego ingresaría a la congregación de San Vicente de Paul.

A los 27 años se ordena como sacerdote y se ofrece para ir como misionero a Madagascar. Así comenzará una nueva etapa en su vida, trabajando en la parroquia y logrando ingresar al corazón de las personas, a través del fútbol. Porque Pedro promovía este deporte, como un trabajo en equipo. Este rubio de barba, con tez blanca, festejaba los goles y abrazaba a sus compañeros. Afirma Pedro: “el fútbol fue el camino para ganarme su confianza y sentirme entre ellos”.

Así amasó la fraternidad y absorbió el cariño del pueblo malgache, quien lo adoptó como hijo de la tierra de Madagascar.

Pedro se instaló en medio de la miseria y empezó construyendo casas para las familias pobres que vivían en los basureros con sus propias manos. Poco a poco amasó Akamasoa, asociación humanitaria, que promueve la fe, la esperanza, la caridad, y la construcción de un lugar habitable y digno para las personas. Akamasoa significa “Buenos amigos” en malgache.

Gracias a su acción, y al trabajo, en los últimos cuarenta años han sido creados dieciocho pueblos en Madagascar, y se calcula que ha salvado o ayudado a más de medio millón de personas.

Pedro, nacido el 29 de junio de 1948, celebró sus 70 años, y por primera vez en mucho tiempo, lo festejó junto a sus familiares en San Justo, provincia de Buenos Aires.

Le deseamos un muy Feliz cumple al Padre Pedro Opeka, y brindamos por Akamasoa, organización literalmente humanitaria, que nos incita a la rebelión, pero no para quitar, sino para sumar vidas.

Larga y feliz vida para ambos.

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