Ex miembro del staff de Obama admite el error de armar a yihadistas en Siria

Ex miembro del staff de Obama admite el error de armar a yihadistas en Siria

En declaraciones a The Intercept, Ben Rhodes acepta que las armas enviadas a grupos “moderados” terminaron en manos de Al Qaeda y del Isis.

En la medida que va pasando el tiempo, salen a flote fragmentos de verdad sobre el conflicto estallado en Siria, totalmente importado desde el exterior. Un reciente fragmento de esa verdad, ha sido aportado por Ben Rhodes, durante 8 años miembros del staff de consejeros del presidente de Estados Unidos Barack Obama. Rhodes fue vice consejero para la seguridad nacional y las comunicaciones estratégicas y también fue asesor para el acuerdo nuclear con Irán. Participó de todas las decisiones más importantes de la presidencia. Junto con Hillary Clinton, en ese entonces a cargo de la política exterior de la superpotencia, apoyaron la intervención en Libia que derrocó al líder Muammar Kadafi –no sin antes provocar una rebeldía en el país apoyando militarmente a los insurgentes–.

Rhodes acaba de publicar un libro sobre su experiencia durante la gestión Obama. Pero durante una entrevista publicada en The Intercept ha admitido que la política de apoyar a la componente insurgente en Siria, terminó por armar a grupos terroristas que azotan ese país. Las preguntas del periodista Mehdi Hasan han obligado a Rhodes admitir el fracaso de la política de apoyar a grupos “supuestamente” rebeldes. “Tus críticos dirían que has exacerbado esa guerra por procura en Siria; prolongaste el conflicto y terminaste por reforzar a los yihadistas”, ha comentado el periodista aludiendo a los cientos de millones de dólares en armas que hasta terminaron en manos del Isis. Si bien Rhodes admite el error intenta en la entrevista echarle la culpa a Arabia Saudita, Turquía y Qatar. Pero Rhodes admite que el periodista le endilgue a la administración Obama: “Los estaban coordinando ustedes”. “Sí –admite el ex consejero presidencial– se transformó en una suerte de guerra civil sectaria con distintas facciones en lucha para su supervivencia”. En la sustancia, con datos confirmados por una investigación del New York Times, una vez adiestrados y armados los combatientes se escaparon del control de la CIA. “Que algunas de las armas terminaron en manos de los combatientes de Al Nusra – grupo autodenominado sucursal del Al Qaeda en Siria y entre 2015 y 2016 aliado del Isis – confirmó los temores de muchos de la administración de Obama cuando comenzó el programa” [de apoyo a grupos rebeldes]. La CNN ha señalado al respecto que rifles M16 de fabricación estadounidense se pueden comprar a milicianos del norte de Siria por internet.

Quien escribe sostiene desde hace tiempo que Barack Obama ha sido uno de los Nobel de la Paz que menos ha merecido ese premio y que, incluso, sería honesto devolverlo. La pregunta que muchos se hacen y que deberían ser respondida por sus protagonistas es cuánto hubo de ingenuidad e impericia en el manejo de la situación en Libia y Siria – que han degenerado en un caos mortífero – y cuánto de lúcida programación. Se sabe que desde hacía tiempo circulaba en los ámbitos de poder un mapa rediseñado de Medio Oriente, acomodado a los intereses geopolítico de las potencias de Occidente y sus aliados locales. El problema es que ese plan ha provocado una estela de muerte y de dolor que hoy no se puede justificar con un simple: “Se nos escapó de las manos”.

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