El planeta de los simios: la guerra

El planeta de los simios: la guerra

La mejor entrega de este último ciclo comenzado en 2011.

Aparece el tercer capítulo que, más recientemente, retoma la saga del Planeta de los Simios, luego del primero (2011), el director Matt Reeves ha sido el artífice de la segunda entrega, El amanecer del planeta de los simios (Dawn of the Planet of the Apes), y de la que se está estrenando en estos días: El Planeta de los simios: guerra (War for the Planet of the Apes). Una vez más aparece el conflicto entre los animales y los seres humanos.

Esta última realización es un épico, una suerte de lejano oeste de comienzo de milenio. La realización aprovecha escenarios grandiosos, grandes cataratas, avalanchas espantosas y nieves perennes para la guerra entre el simio intelectual, Cesar, y el coronel McCullogh, enemigo despiadado. El militar es el símbolo de una humanidad perdida e irracional. Tremendas batallas, cacerías nocturnas, persecuciones y campos de prisioneros para los simios, muros que se construyen para alejar al enemigo, jóvenes fanáticos neonazis que piden un jefe supremo. Por su parte, Cesar es el héroe que paga personalmente el costo de la rebeldía: un nuevo Moisés que libera a su pueblo de las persecuciones del fanático nuevo faraón – quien incluso sacrifica a su hijo, como una suerte de redentor enloquecido – y lo lleva a la tierra prometida, hermosa y fértil.

Matt Reeves mezcla ciencia ficción, western, Biblia y liviandad, cita filmes como Apocalypse Now, Star Wars, y como sello propio se lanza contra el racismo (el muro y los campos de concentración), el populismo de los jefes carismáticos, la deshumanización de nuestro tiempo. Pese al tono épico, la película sigue siendo una metáfora de lo que puede ser capaz el ser humano cuando deja de ser tal. De hecho, son los simios que enseñan a la niña huérfana que han recogido, una de las raras palabras que no sean guerra y muerte, es decir: “flor”, en uno de los momentos conmovedores de la historia. Los animales más humanos que el hombre.

El gran espectáculo, con sus múltiples efectos especiales, la mezcla de los géneros y el tono de aventura fantástica, de todos modos presenta un mensaje que no es para nada banal para una humanidad que ha perdido el coraje y el amor que, en cambio, manifiesta Cesar, atormentado entre el perdón y la venganza, sentimiento y racionalidad, soledad y amistad.

El resultado final es el del mejor filme de esta saga, de la que, sin embargo, no nos esperamos una cuarta entrega, puesto que el ciclo ha dicho (casi) todo lo que tenía que decir.

 

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