El cuaderno de Sara

El cuaderno de Sara

Producción: España; duración 115’; director: Norberto López Amado; intérpretes: Belén Rueda, Manolo Cardona, Marián Álvarez.

Quien conoce más a fondo la situación en la zona oriental de la República Democrática de Congo, y más en general de la región de los Grandes Lagos, que abarca además Ruanda, Burundi, Uganda, Tanzania y Kenya, no se asombrará ante los hechos que reconstruye la película española El Cuaderno de Sara. Pese a estruendoso y culpable silencio de los medios, en los últimos 20 años se estima que hubo no menos de 6 millones de muertos, cientos de miles de heridos, desplazados y zonas arrasadas por grupos armados que colaboran con el contrabando internacional del coltan, una de las razones fundamentales que mantienen en el caos la RD Congo.

El coltan es un mineral del que en el país africano existe el 80% de las reservas mundiales. Es una suerte de arena negra fácil de extraer y que es vendida para finalmente ser utilizada por las grandes compañías para fabricar teléfonos celulares y condensadores electrolíticos. Uganda es uno de los principales exportadores del mineral, por eso es que varios países vecinos contribuyen a sostener guerrillas armadas que impidan a la RD Congo a salir del caos.

Laura, una profesional española, emprende un viaje en la región en busca de su hermana, Sara, activista de una ONG que se ha desaparecido en la RD Congo, aparentemente con uno de los “señores de la guerra”. De ella que posee un cuaderno de apuntes que guía su búsqueda. Para ello se sumerge en una suerte de antesala del infierno, poblada de ex niños soldados (uno será su guía), asesinos a sueldo, guerrilleros que secuestran niñas como esclavas sexuales para los soldados y niños para engrosas filas de los pequeños ejércitos, en medio de matanzas indiscriminadas.

El relato se desarrolla con eficacia y termina siendo una contundente denuncia de lo que acontece en el medio del silencio de los Gobiernos que dejan de preguntarse de dónde proviene ese mineral tan necesario para fabricar cientos de millones de celulares. Un comportamiento tan incoherente que luego desemboca en el rechazo de esas legiones de desesperados cuando intentan buscar un futuro mejor como refugiados en Europa.

Mesurado el trabajo del director, Norberto López Amado, que sabe dosificar los elementos dramáticos con los de humanidad. Oportunamente, suaviza el dramatismo de las escenas más crudas donde no es necesario excederse en el realismo, siendo de por sí la situación impactante. También muy bien medido el papel de Laura, confiado a una excelente Belén Rueda.

Vale la pena verla, ya que está siendo presentada por la cadena Netflix que es también co-productora del filme.

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