Celebrar el Día de la mujer no es un gesto de galantería

Celebrar el Día de la mujer no es un gesto de galantería

¿Cuándo las mujeres podrán dejar de temer y cuándo las dejaremos llenar el mundo con su sonrisa?

Los comentarios y las posturas sobre el Día Internacional de la Mujer que celebramos cada 8 de marzo son muchos y muy variados entre sí. Algunos, acaso la gran mayoría, presta atención a la reflexión que supone esta fecha, otros y otras manifiestan cierto rechazo, acaso por ciertas manifestaciones más extremas del movimiento feminista.

Pero hoy quisiera recordar, sobre todo a los varones, que el día de la mujer es mucho más que un gesto de galantería. Si se advierte la necesidad de celebrarlo es por razones más que fundadas, algunas con cierta dosis de dramatismo.

Comencemos por recordar que hace apenas 50/60 años que en la gran parte de los países se reconoció el derecho al voto de las mujeres. Algo totalmente incomprensible hoy. En la gran parte del planeta, la misma tarea laboral realizada por una mujer se paga menos de lo que se paga a un varón. Algunos sistemas privados de salud, por ejemplo, en Chile, cobran a las mujeres cuotas más altas. Hay todo un mercado del sexo, que abarca la prostitución y la pornografía, compuesto por clientes varones en la enorme cantidad de casos, y que llega hasta el delito de la trata de personas, la reducción a esclavitud, la corrupción de menores. Hay graves crímenes, como la violación y el asesinato que se cometen contra mujeres y por ser tales. Son situaciones que los varones padecen en un número infinitamente menor de casos.

Pero hay más motivos para celebrar este día y entran en lo cotidiano. Demasiadas mujeres tienen temor a recorrer ciertas calles o que suben a un bus o un tren repleto de gente con el temor a que alguien se aproveche de ese hacinamiento. Y hay muchas que en una discusión con un hombre todavía temen de sentirse amenazadas físicamente. Necesitamos poder volver a confiar a nuestras niñas a un tío o un abuelo o un cuñado sin temor a lo que pueda pasar. Seguimos recibiendo las confesiones de mujeres que padecieron abusos cuando niñas, o más grandes, y nunca pudieron denunciarlo.

Seguimos necesitando desterrar la mala hierba del machismo. Así como los varones seguimos necesitando aprender de las mujeres a abrir nuestra cabeza a otra visión. Esto último, se podrá decir que es mutuo. Y es cierto. Pero reconozcámoslo: ¿acaso no hemos impuesto nuestra visión y nuestro modo de ver las cosas durante siglos?

Por éstas y más razones, no es galantería celebrar este día, sino la oportunidad de comprometernos a respetar a las mujeres para que puedan llenar con su sonrisa nuestro mundo.

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