Cada tres días en Colombia asesinan a un líder social

Cada tres días en Colombia asesinan a un líder social

Desde la firma del acuerdo de paz, en noviembre de 2016, murieron 178 activistas, pero en los últimos dos años y medio hubo más de 300 asesinatos.

Desde la firma del acuerdo de paz, según la policía de Colombia, cada tres días es asesinado un líder social. Hasta el momento las víctimas han sido 178, desde el 24 de noviembre de 2016. En la última semana hubo al menos cuatro, en el Pacífico, en el Caribe y en el departamento de Antioquia. Y ayer el conteo se incrementa con el asesinato de Ana María Cortés, coordinadora local de campaña del candidato a la presidencia Gustavo Petro, muerta ayer a tiros en el Bajo Cauca. La mujer era, además, una activista social.

Ante esta nueva ola de violencia contra representantes de las comunidades y defensores de los derechos humanos, el presidente saliente, Juan Manuel Santos, ordenó este jueves a las fuerzas de seguridad actuar “con toda contundencia” para dar con los responsables. La vicepresidenta electa, Marta Lucía Ramírez, recordó que en dos años y medio han sido asesinados 311 activistas, según la Defensoría del Pueblo. “Exigimos protección a líderes de restitución de tierras, a los que participan en política y a comunales que protestan contra economías ilegales”, afirmó.

El coronel José Restrepo, director de la unidad de élite de la Policía encargada de investigar estos crímenes, señaló a Caracol Radio que por ahora “se han registrado 165 capturas de presuntos responsables de estas afectaciones”. En su mayoría, indicó, pertenecen a frentes disidentes de las FARC, que actúan como cárteles mafiosos disputándose el control de la producción de hoja de coca, y al Clan del Golfo, la principal organización criminal, de facto un grupo paramilitar, dedicada al narcotráfico de Colombia.

El martes, Margarita Estupiñán, presidenta de la Junta de Acción Comunal de un barrio de Tumaco, recibió un disparo en la puerta de su casa. Hasta ese puerto del Pacífico se trasladó Santos, que ante la emergencia convocó para el próximo martes la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad.

Estos asesinatos son un reflejo dramático de la precaria situación por la que todavía atraviesa el campo colombiano. A la habitual indefensión de los líderes comunitarios, en el punto de mira de caciques locales y redes mafiosas, se suman desde la firma de la paz los problemas derivados de los enfrentamientos entre bandas criminales y grupos armados por el control del territorio. Los cultivos de hoja de coca aumentaron un 11% en 2017 y superaron las 200.000 hectáreas –más de 23.000 están concentradas en Tumaco–. Es decir, batieron un nuevo récord, según la Oficina de Control Antidroga de Estados Unidos.

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